jueves, 17 de diciembre de 2009

Incertidumbre ante la certidumbre

Hace un año fue declarada la libre disponibilidad de reservas vía un proyecto oficialista; antes, éstas sólo podían utilizarse para el pago de deuda a organismos internacionales. Es decir, no es novedad que el Tesoro recurra al Banco Central para financiar sus gastos, entre ellos la deuda. A partir de esto, la única noticia relevante del anuncio de la creación del "Fondo del Bicentenario" con las “reservas excedentes” del BCRA, que respalde el pago de deuda en 2010 en caso de ser necesario, es la señal de que el gobierno está dispuesto a no caer en default el año entrante. Muchos economistas evaluaron la medida como intrascendente, a la espera de la reacción de los mercados. Las críticas se centraron en el contexto en que surge la decisión pero no en ella misma, con el nivel y la tendencia de gasto público que implica el deterioro de las cuentas fiscales como eje.

Hay tres puntos claves para analizar el anuncio, dado el contexto económico presente (es decir, dado la relación gasto público-PBI, las controversiales medidas del gobierno actual para lograr financiamiento y la dirección arbitraria este gasto). En un primer lugar, el efecto de tomar las reservas del BCRA contra deuda con una alta posibilidad de no ser pagada; luego el efecto esperado del anuncio y finalmente la credibilidad del mismo, las últimas relacionadas directamente con los potenciales prestamistas.

Declarar que el próximo año no habrá default y construir el nuevo fondo como sustento a estas palabras, baja la probabilidad de cesación de pagos del Estado. Una caída de este riesgo para los inversores, hace que éstos se conformen con un premio menor por el préstamo, ya que el repago está “más asegurado”. Esto es, una baja en la tasa de interés (riesgo país) para la deuda argentina (en los bonos, en las posibles tasas de la renegociación con los holdouts y con el club de París).

Este efecto es directo, sólo si el anuncio es creíble para el mundo financiero. En este sentido, la creación del nuevo fondo nacional garantiza que aún si no se logra financiamiento externo para hacer roll-over (pagar deuda presente con deuda futura), la cesación de pagos no va a tener lugar.
Las críticas también pasaron por la manera sorpresiva del anuncio, más por el hecho de que horas antes se haya autorizado un endeudamiento adicional de 15.000 millones de dólares en el presupuesto, proclamando que sólo se crea el fondo para subir la deuda y financiar el alto gasto público. Sin embargo, esto no es lo que le incumbe a los inversores que ven la posibilidad de un negocio más seguro, conforme al propósito de la medida de reducir el costo de los préstamos.
Es central para que la medida adoptada tenga el efecto deseado, la credibilidad de la caída de la probabilidad de “no pago” por parte de los inversores. Para esto, sería elemental la trasparencia en que la creación del fondo sea únicamente para el pago de deuda y no para otros fines; tal como piensan otros críticos basados en lo hecho anteriormente por este gobierno. Como expresamos, la política tomada sí parece ser creíble, con el indicio del buen comportamiento posterior de los mercados. Las financieras que ya recomendaban a la deuda externa argentina como la mejor inversión en Latinoamérica para 2010, ahora acentuaron esta idea, lo que bajará la tasa de interés de corto plazo por el exceso de oferta de financiamiento, cumpliendo la finalidad deseada.

En cuánto al costo de quitar una parte de las reservas al Banco Central, no parece tener un impacto considerable. En teoría los perjudicados serían los depositantes, quienes pierden el respaldo de sus depósitos en la moneda de referencia. Teniendo en cuenta la historia de los depósitos en nuestro país, esto es más grave que en otros lugares. Sin embargo, el nivel de reservas es alto con respecto a los depósitos (en pesos y en dólares), por esto se habla de “reservas excedentes” aunque la expresión en sí no tenga sentido en un régimen de flotación. Pero sobre todo, lo importante es que se espera que la tendencia a mantener depreciado el tipo de cambio nominal vía la compra de dólares en 2010 siga en la misma dirección que llevó a la acumulación récord de reservas e incluso sea más fuerte, lo que permitirá recuperar divisas y mantener con creces los depósitos y la base monetaria vía el superávit comercial y el crecimiento.

En resumen, la creación del “Fondo del Bicentenario” permitirá bajar la tasa de interés tanto del sector público como del privado en el corto plazo, quedará por ver cuál es la magnitud de este efecto. Sin embargo, el financiamiento con reservas no aporta confianza de largo plazo al país como lo haría un fondo anticíclico que sea tenido en cuenta también en el auge del ciclo. Además la medida adoptada despierta temores que contrarresten su éxito de corto plazo, en particular que ésta desemboque en un mayor endeudamiento que asegure por un tiempo el financiamiento de un creciente e insostenible gasto público.

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