"Few propositions command as much consensus among professional economists as that open world trade increases economic growth and raises living standards." Gregory MankiwLas trabas en el comercio entre Argentina y Brasil son fuente de controversia entre los gobiernos en los últimos meses. El problema resurgió luego de que Brasil imitara las medidas que su vecino tomó meses atrás, cuando aplicó el uso de licencias no automáticas (LNA) como medida para dificultar importaciones con el objetivo de mantener la producción y (así) el empleo nacional de ciertos bienes también fabricados localmente, y reemplazar por importaciones más competitivas (más baratas a pesar de la diferencia arancelaria) otros. Los reclamos brasileros se centran en que los bloqueos a sus productos están siendo aprovechados por los países asiáticos que lo están desplazando a un segundo lugar, perdiendo el estatus convenido por el mercado común. Con esta medida, el principal socio del Mercosur pretendía forzar que empiecen las negociaciones para eliminar las barreras.
El Mercado Común del Sur (Mercosur) es una unión aduanera integrada por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Fue creado el 26 de marzo de 1991, con la firma del Tratado de Asunción. Los especialistas consideran que los propósitos de su creación apenas se han logrado, ya que no se ha liberado totalmente el comercio interno. Existen algunos aranceles comunes con países externos al acuerdo, pero estos cuentan con demasiadas excepciones.
El problema empezó cuando Brasil decidió aplicar a través de su sistema de registro de importaciones, la implementación de licencias no automáticas para algunos productos (textiles, calzados y productos perecederos, entre otros). Como consecuencia, las autoridades argentinas reaccionaron ya que encuentran en la demanda de Brasil, una de las razones de la reactivación económica. El vecino país, replicó diciendo que sólo repiten lo que tiempo atrás hizo la argentina, hecho que les hizo perder terreno en la proporción de importaciones en beneficio de China. Brasil perdió competitividad en los últimos meses debido a la apreciación del real frente al dólar estadounidense. La respuesta de la argentina, después de la sorpresa de las nuevas LNA, fue que Brasil debiera reconocer su poderío mundial y dar cuenta de las debilidades de la argentina. Una manera un poco más formal de pedir un trato preferencial en el comercio sólo por ser una economía más pequeña, sin políticas que lo justifiquen. Finalmente, los vecinos argumentaron que el principio fundamental que rige las relaciones internacionales es la reciprocidad, por lo que ellos adoptan esa regla con cualquier vecino comercial. De esta forma, quien quiera acceder al mercado brasileño, debe garantizar acceso a su propio mercado. Y defienden ese principio a rajatabla, ejemplo de esto es el pedido de visado que requieren los ciudadanos norteamericanos para viajar a Brasil, que se implementó cuando Estados Unidos puso barreras al ingreso de extranjeros de varios países.
En los últimos días, después de muchos encuentros y reuniones que no llegaron a ningún acuerdo, se abrió un nuevo capítulo en esta discusión. Las autoridades brasileras impusieron otra vez licencias no automáticas para la importación de juguetes argentinos. Este trámite haría que los productos se demorasen en llegar no menos de 60 días, perdiéndose así el mercado argentino de exportar en el período navideño.
De una situación de libre comercio, en la cual se comercian abiertamente mercaderías y ambos países se benefician de esto, lo importante es tratar de entender cómo se llega a esta situación de conflicto creciente. Lo que primero debemos estudiar son las causas del desvío en primera instancia, es decir, los incentivos de la argentina a poner barreras a los productos brasileros. Entre estos, podemos encontrar la apreciación del real, como también el énfasis del gobierno en sostener el empleo y la industria, dejando de lado la competitividad que tenga cada sector para producir en relación a las empresas brasileras. Esto, en detrimento de los consumidores locales, que ven reducida la oferta de bienes, en variedad y en calidad. Otra causa que motivó a la Argentina a poner límites a los productos brasileros, fue la necesidad de sostener el superávit comercial, que corría peligro después de la crisis mundial, ya que produjo una reducción fuerte de las exportaciones. Así, además de absorber el shock externo negativo, defendían una de las banderas del “modelo”, que tanto se basó en la combinación de superávit comercial como del fiscal, comúnmente llamados “Superavits Gemelos”. A partir de ahí, empieza un juego en el que ambos países van castigándose el uno al otro. Como consecuencia, la cantidad comerciada se reduce y el bienestar disminuye.
La solución aparecerá cuando ambos países privilegien las ideas que dominaron a la hora de la creación del Mercosur, y el interés en el largo plazo y la unión común hacia el resto del mundo tengan la misma importancia para los dos gobiernos de turno.
"This neoclassical trade theory focuses on one dimension, i.e., the price at which a commodity can be delivered and is extremely narrow in cutting off a large number of other considerations about impacts on employment in different parts of the world, about environmental impacts and on culture."
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