lunes, 7 de diciembre de 2009

Hacia el bicentenario, deudas y compromisos


Analizando los datos de los últimos dos siglos de historia mundial, se observan relaciones entre el crecimiento económico de los países y otras series estadísticas de los mismos en el largo plazo. El crecimiento muestra una correlación positiva con la calidad institucional, la tasa de inversión, el grado de apertura de la economía y el nivel de educación. Asimismo, la inmensa mayoría de los macroeconomistas, basados en estos hechos estilizados y resultados econométricos, avalamos con sustento teórico estas relaciones. En otras palabras, estas variables son algunos de los determinantes del crecimiento económico en el largo plazo. En próximos post, analizaremos con mayor profundidad cada una de ellas, ahora repasemos cuáles fueron las políticas argentinas adoptadas en estos aspectos en los últimos años.

La calidad institucional indica el grado de protección de los derechos de propiedad, la capacidad del estado de garantizar cumplimientos de contratos, el nivel de respeto a las leyes y aquello que permita clarificar y predecir el horizonte temporal. Un clima propicio en estos aspectos mejora no sólo el escenario para el desarrollo económico, sino también la calidad de vida de una sociedad.

La presidenta Cristina Kirchner asumió en 2007 con la promesa de mejorar las instituciones dado los crecientes cuestionamientos a en esos términos a la gestión anterior. Sin embargo, los reproches públicos siguieron en aumento. ¿Qué hechos desataron esta controversia?
-La manipulación de estadísticas oficiales por parte del Indec, subestimando el índice de precios al consumidor (IPC) con efecto directo en, entre otras, las mediciones de pobreza y crecimiento; también, a fin del año 2008, se introdujo un cambio en las encuestas permanente de hogares (EPH) que deriva en un índice de desempleo menor al medido con el método anterior.
-Las estatizaciones por decreto, la ex Aguas Argentinas y Aerolíneas. Todavía un mayor impacto tuvo la apropiación de los fondos de las AFJP.
-La intervención del gobierno en empresas de servicios en situación de problema de pago de su deuda, dado por el atraso tarifario. Casos de Transportadora de Gas del Norte (TGN), Ausol, Papel Prensa. Para esto fue necesaria la prorroga año tras año de la Ley de emergencia económica desde la crisis hasta el 2010 por lo menos, a pesar de estar cerca de un crecimiento de dos dígitos en algunos de estos años.
-El brusco cambio en la política impositiva en la industria minera, sector hasta entonces con privilegios fiscales pautados anteriormente para fomentar la inversión.
-El enfrentamiento del gobierno con la prensa, particularmente con Clarín, el “no positivo” de Cobos luego del inédito paro agropecuario, el clientelismo en la distribución de planes sociales, denunciado por piquetes que acentúan el malestar social; son otros puntos que afectan la calidad institucional.

La inversión es la fuente de la modernidad y del progreso de una sociedad. Permite aumentar la calidad y la eficiencia en la producción. La inversión es la base de la creación de riqueza vía la productividad. Cuánto más riqueza genere una nación, más podrán consumir sus integrantes y más recursos habrá para distribuir entre ellos.

El clima institucional es central para la atracción de inversiones. Luego, lo dicho en el párrafo anterior, tiene un efecto negativo tanto para las inversiones extranjeras como para las locales.
Los planes que alientan el consumo, sumando al contexto inflacionario tienen consecuencia directa en el ahorro nacional. Si hay poca gente que quiere prestar, el costo es alto para los inversores domésticos que busquen financiamiento.
El aislamiento de los mercados de crédito internacionales, las distorsiones de precios y el poder político de las personalidades de los sindicatos aumentan también los costos de una potencial inversión.
Las retenciones a las exportaciones y los esquemas impositivos que buscan sectores con alta rentabilidad, declaran que no se podrá tener beneficios extraordinarios, lo que baja el premio esperado por invertir.
Por otro lado, el progreso en el área científica y tecnológica con la creación de su ministerio y el aumento de su presupuesto alienta la innovación y el desarrollo de nuevas posibilidades de producción.
La inversión publica tomo un rol central ante la escasez de iniciativa privada. Nuevamente, la teoría respaldada por estadísticas, sugiere el efecto negativo de este fenómeno, si la pública no promueve el desarrollo y la productividad, en el crecimiento de largo plazo.

El grado de apertura de una economía está en gran parte determinado por el comercio exterior. Este último permite una división global del trabajo y que cada país se concentre en la producción de los bienes que mejor (relativamente) realiza, creando así su riqueza. Luego el mundo se beneficia de sus productos, al igual que el país con el resto de la producción mundial.

La crisis global afectó a las exportaciones argentinas vía la caída de la demanda de sus productos, tal como a los demás países. Sin embargo, otras cuestiones determinaron el grado de apertura comercial de nuestro país en los últimos años.
En primer lugar los derechos de exportación impuestos al campo (leche, carne, trigo, cereales, granos), uno de los sectores con mayor ventaja comparativa en la producción, impidieron exportar en cantidad y por ende en valor lo que el resto del mundo demandaba. El efecto en la inversión ya citado, hace caer también el nivel de exportaciones futuras. De la misma manera opera el problema de la distribución de la “cuota Hilton”, que pone en riesgo ceder parte de este como país, en un mercado tradicional fruto de muchos años de esfuerzo.
Los problemas dentro del Mercosur, sobre todo con Brasil, ponen freno a las aspiraciones de libre comercio e integración regional.
La posición pro-industrial de los últimos tiempos, se basó en la debilidad de la moneda nacional y en impuestos a las importaciones, bajando el grado de apertura.
La escasa importancia a nivel mundial sumado a las políticas proteccionistas y de asilamiento no permiten llegar a una postura firma frente al mundo en la ronda de Doha, como país ni como bloque.
El desarrollo del comercio y las relaciones con China, aparecen como un paso importante hacia futuro.

El capital humano, al igual que la inversión, determina la productividad de los trabajadores. El conocimiento es el camino directo a una sociedad moderna y tecnológica. Las innovaciones que eleven la calidad de vida sólo son posibles en un pueblo educado.

La educación pública perdió el prestigio que supo construir. Paros docentes, toma de colegios, infraestructura inadecuada para el desarrollo del conocimiento entre otros son testigos. La ausencia de un examen nacional común y del contraste con criterios internacionales, son indicios de las diferencias que existen entre provincias y dentro de las mismas con respecto al nivel de la ecuación. Además, la falta de estadísticas no permite identificar los problemas para luego solucionarlos.
Los niveles de pobreza y de desigualdad son los enemigos principales de la tasa de escolaridad.
Sin embargo, muchas instituciones públicas conservan un nivel de excelencia, y se conserva un buen nivel dentro de la región, a pesar de un cambio en la tendencia.
A nivel universitario, el sistema de precios no logra eficiencia en la elección de carreras por si sólo, ya que enfrenta fuertes incentivos sociales que pesan más generalmente en la decisión. El aprecio cultural por carreras "poco productivas" deriva en un déficit de profesionales en sectores como ingeniería, necesarios para el manejo y la innovación en tecnología vitales para el aumento de la productividad de los procesos de producción.

Las dificultades existen y afrontarlas es un desafío mayor a nivel país que no puede demorar. Es necesario un repaso de las políticas tomadas y un análisis de aquellas que sirvan para cambiar el rumbo actual. La interacción entre las variables analizadas permite que mejoras de alguna de ellas contagien a otras. En todo caso, estas cuestiones son fundamentales para el crecimiento futuro del país, la historia moderna avala esta idea.

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