viernes, 20 de noviembre de 2009

Modificación del Régimen de las ART


En los últimos días, la presidente firmó un decreto que modifica los topes indemnizatorios establecidos en el régimen de las ART. Esto responde a un pedido de la CGT, que pretenden de esta manera parar con la gran cantidad de juicios que se inician por accidentes de trabajo, además de obtener un resarcimiento mayor al que hasta ahora era efectivo. Ante esta resolución, los empresarios respondieron de forma negativa, ya que esta decisión presume un aumento en los costos de las empresas, a pesar de que el ministro de trabajo Carlos Tomada aclame a viva voz que no subirán.

El Gobierno sostiene que el decreto reciente no necesariamente aumentará los costos del seguro. Los empresarios dicen que eso sí ocurrirá y las ART también lo advirtieron. Algunas estimaciones de consultoras calculan que las alícuotas subirían un 35% y quedarían en un rango de entre el 3 y el 10% de los sueldos. A eso se sumaría el costo de una póliza de responsabilidad civil, de entre un 5 o 6%, si la empresa quiere cubrirse de eventuales litigios. El precio promedio de las pólizas ronda actualmente el 2,5% de la masa salarial, pero los valores se mueven en un rango amplio, que va del 1 al 12%, dependiendo del grado de riesgo de cada actividad o de cada empresa. Con la suba estimada, la alícuota media pasaría al 3,5% del salario bruto que percibe un trabajador.


Con esta información, la pregunta que surge es cómo hacer para elevar los resarcimientos sin subir la prima de riesgo que pagan las empresas a las aseguradoras. Y en este punto es que nos detenemos: O el gobierno tiene un equipo de actuarios magos capaces de distorsionar la realidad; o estamos ante otro decreto que servirá de trampolín para más adelante tomar la “caja chica” de las ART.

Al calcular la alícuota que se paga a las ART, se toman en cuenta variables como el salario, la edad del asegurado, el tipo de trabajo que efectúa, etc. Y luego depende del nivel de incapacidad que se tenga para así computar la indemnización que se le debe asignar al trabajador. Es decir, que la prima depende de la probabilidad de que se produzca el siniestro y el valor de la indemnización, más una valoración monetaria que tome en cuenta el menor cuidado que toma un trabajador ante el riesgo al estar asegurado. Es por eso que al subir los topes, para que las aseguradoras sigan siendo solventes, debe aumentar el precio de tener un seguro, lo cual manifiesta otra vez el escaso valor que le asigna nuestros dirigentes de hoy a la palabra. Otra de las repercusiones que esta decisión tomará, es que esta resolución fomenta el trabajo en negro, ya que sigue aumentando los costos del trabajo, que en tiempos como estos, la realidad sugiere reducirlos para incentivar el empleo y así a la economía

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