
Lejos quedó el tiempo en el que los jugadores debían pasar por algún equipo grande para ir a jugar a Europa. Esta es quizá una de las grandes razones de por qué vemos hoy (y en los últimos torneos) que en el fútbol argentino hay equipos chicos peleando el campeonato.
Antes, los clubes grandes eran paso obligatorio para cualquier jugador que quisiera crecer y así llegar a Europa. Eso cambió cuando los clubes del viejo continente se dieron cuenta que es más barato comprar los jugadores a sus clubes de origen. Ahora, van a negociar directo con ellos, ahorrándose el margen que le cobraría el equipo grande que funcionaba hasta esta época como un área de control de calidad, ya que al aprobar el paso por este tipo de conjuntos, el valor del mismo aumentaba considerablemente, por ser la etapa en la que se termina de formar el jugador. Entonces, al comprar jugadores menos “probados”, compran un bien más riesgoso, por lo que baja su valor. Si el jugador resulta como esperaban, hacen un muy buen negocio y si no, al haber hecho una inversión menor, la pérdida no es tan alta.


