miércoles, 25 de noviembre de 2009

El éxito de los “equipos chicos”: una hipótesis


Lejos quedó el tiempo en el que los jugadores debían pasar por algún equipo grande para ir a jugar a Europa. Esta es quizá una de las grandes razones de por qué vemos hoy (y en los últimos torneos) que en el fútbol argentino hay equipos chicos peleando el campeonato.

Antes, los clubes grandes eran paso obligatorio para cualquier jugador que quisiera crecer y así llegar a Europa. Eso cambió cuando los clubes del viejo continente se dieron cuenta que es más barato comprar los jugadores a sus clubes de origen. Ahora, van a negociar directo con ellos, ahorrándose el margen que le cobraría el equipo grande que funcionaba hasta esta época como un área de control de calidad, ya que al aprobar el paso por este tipo de conjuntos, el valor del mismo aumentaba considerablemente, por ser la etapa en la que se termina de formar el jugador. Entonces, al comprar jugadores menos “probados”, compran un bien más riesgoso, por lo que baja su valor. Si el jugador resulta como esperaban, hacen un muy buen negocio y si no, al haber hecho una inversión menor, la pérdida no es tan alta.

Análisis económico del crimen de menores en Argentina


A pesar de contar con algunos acuerdos, las políticas para combatir el crimen en varios casos resultan controversiales, pero más aún cuando se trata de la delincuencia juvenil. Distintos argumentos priorizan diferentes cuestiones. Estas radican en defender al resto de la sociedad civil, castigando a aquellos menores que cometan crímenes de igual modo que a cualquier mayor, y por otra parte que no se los juzgue con la misma vara para no restringir sus oportunidades en el futuro, argumentando la irresponsabilidad propia de la edad. La discusión política en este tema, donde la ética tiene lugar, está a la orden del día. Aquí expondremos un análisis económico de esta situación basado en los modelos económicos del crimen iniciados por el premio Nobel Gary Becker pocas décadas atrás.

Suponiendo “racionalidad” de los potenciales delincuentes, algo que parece natural a la hora de realizar una actividad económica, éstos evalúan los beneficios y los costos de realizar una acción ilegal. El botín siendo los beneficios esperados, en general cuanto más grave el delito, más grande el premio; la pena esperada por infringir la ley siendo los costos. La palabra “esperados” aparece por la incertidumbre que supone la actividad. Luego, comparan esta ganancia con la que obtendrían de desarrollar una actividad legal, esto último es el “costo de oportunidad” de delinquir, que puede reflejarse en parte por el salario de trabajos poco calificados, tomando en cuenta la posibilidad de conseguirlo (dada por la tasa de desocupación).

En resumen, el comportamiento de un posible delincuente, está determinado por la probabilidad de ser descubierto, la probabilidad de ser juzgado al ser atrapado, la sentencia a cumplir dado que fue a juicio y el salario del sector formal. Al ser más grandes cualquiera de estas variables, el costo de la ilegalidad es mayor, lo que desincentiva el crimen a costa del trabajo legal (incluyendo la informalidad, con presencia fuerte en trabajos de productividad baja).

lunes, 23 de noviembre de 2009

El FMI de USA


Si hay una crítica que se le puede hacer al FMI, que lo hace tan popular en los discursos políticos, son las condiciones e imposiciones de políticas económicas que exige a los países a la hora de prestar. En los últimos tiempos esta critica logró un consenso en diversos ámbitos que resultaron en una revisión de esta postura desde dentro del organismo desalentada posteriormente por su resurgir, propio en tiempos de crisis. Pero desde poco después de Bretton Woods hasta la fecha este reproche es la voz de los países en desarrollo.

Es verdad que ningún país estaría mejor sin el fondo, ya que de no existir este prestador externo no lograrían financiamiento por este medio. Luego, no contarían con esos recursos o los podrían obtener por otra vía, lo cual es todavía posible con la existencia del fondo. Sin embargo, el accionar como prestamista de última instancia fue siempre el eje de la crítica de los países pobres.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Modificación del Régimen de las ART


En los últimos días, la presidente firmó un decreto que modifica los topes indemnizatorios establecidos en el régimen de las ART. Esto responde a un pedido de la CGT, que pretenden de esta manera parar con la gran cantidad de juicios que se inician por accidentes de trabajo, además de obtener un resarcimiento mayor al que hasta ahora era efectivo. Ante esta resolución, los empresarios respondieron de forma negativa, ya que esta decisión presume un aumento en los costos de las empresas, a pesar de que el ministro de trabajo Carlos Tomada aclame a viva voz que no subirán.

El Gobierno sostiene que el decreto reciente no necesariamente aumentará los costos del seguro. Los empresarios dicen que eso sí ocurrirá y las ART también lo advirtieron. Algunas estimaciones de consultoras calculan que las alícuotas subirían un 35% y quedarían en un rango de entre el 3 y el 10% de los sueldos. A eso se sumaría el costo de una póliza de responsabilidad civil, de entre un 5 o 6%, si la empresa quiere cubrirse de eventuales litigios. El precio promedio de las pólizas ronda actualmente el 2,5% de la masa salarial, pero los valores se mueven en un rango amplio, que va del 1 al 12%, dependiendo del grado de riesgo de cada actividad o de cada empresa. Con la suba estimada, la alícuota media pasaría al 3,5% del salario bruto que percibe un trabajador.

El mercado del tenis amateur


Un mercado cotidiano interesante para analizar, con el que algunos aventureros lidiamos de vez en cuando, es el de alquiler de canchas de tenis.

Pensemos primero, que el tenis, a pesar de la masificación de los últimos tiempos, es un deporte considerado de “clase media, clase alta”. Esto se debe en mayor medida al valor de los instrumentos necesarios para su práctica, también a factores culturales y a la existencia de “bienes sustitutos” baratos. Como todo bien de lujo, su mercado es transparente, sin intervenciones, y se rige por el juego de la demanda y la oferta. Así los consumidores eligen cuánto de tenis “comprar” y los dueños de las canchas fijan un precio de acuerdo a esa demanda (además del número de canchas que instalar) que les permita obtener el máximo beneficio.

Esta interacción, por ejemplo, hizo que en los últimos años, el precio de equilibrio por hora de este servicio, corregido por la inflación, aumente fuertemente (300% en 6 años); es decir, subió su precio relativo. ¿A qué se debió esto? La oferta, inelástica por el alto costo de oportunidad de construir nuevas canchas y por el alto número de “stock” existente, se mantuvo (casi) fija. La demanda aumentó notoriamente por el cambio en los “gustos” de los consumidores, la masificación ya citada, debido a los logros de tenistas argentinos, el aumento en las horas de transmisiones en TV y la publicidad. Ambos efectos combinados derivaron en el aumento anunciado.