En el último mes, además de la discusión política sobre la utilización de las reservas del BCRA, tema sobre el cual nuestro análisis sigue vigente, el fuerte aumento del precio de la carne vacuna que enfrenta el consumidor fue el tema de mayor repercusión en los diarios y en conversaciones cotidianas. Nuestro interés entonces se centra en conocer cuáles fueron las causas que provocaron el actual escenario. Para esto, es necesario repasar las políticas adoptadas y el desarrollo de la actividad en estos últimos años; así, analizar cuál es el actual impacto en el sector de decisiones pasadas, tanto de gobiernos, consumidores y productores.
Las políticas implementadas por parte de los gobiernos luego de la crisis de 2001, se centraron en garantizar el consumo interno de “cortes populares” a bajo precio. Esta política fue razonable en tiempos de emergencias, teniendo en cuenta la caída abrupta del poder adquisitivo por la devaluación del peso, la gran producción de carne vacuna local, la tradición en las preferencias que convierten a los argentinos en los mayores consumidores per capita en el mundo, y la posibilidad de los productores de exportar cortes de mayor calidad y por esa vía obtener rentabilidad. Sin embargo, esta dirección por parte del gobierno kirchnerista continuó con la recuperación económica, con una presión extra sobre la exportación (cf. distribución de la cuota Hilton). Para esto, se usaron como instrumento retenciones a la exportación de ciertos cortes, para que el productor obtenga menos beneficios de exportar, dado que recibe un precio menor por el impuesto, lo que baja el precio al que está dispuesto a vender localmente. También, por momentos, se llegaron a prohibir las exportaciones y fijar precios máximos para ciertos productos.
Todo esto perjudicó a los productores en pos de beneficiar a los consumidores en el corto plazo, manteniendo el precio de la carne bajo y asegurando (obligando) el abastecimiento interno, dado que ya existían las cabezas para ser comercializadas. Estas señales que dio el gobierno, prolongadas en el tiempo, fueron políticas que desincentivaron directamente la producción, al disminuir el beneficio por cabeza y bajar el premio de invertir.
Presentada la situación de los últimos tiempos, surgen rápidamente dos interrogantes. Primero, conocer qué es la inversión en el rubro bajo análisis. Una vez respondido esto, ¿por qué, si los instrumentos de política económica que afectaron negativamente los incentivos a producir son data de varios años antes, el precio de la carne subió fuertemente recién este último mes?
Invertir en la producción de carne es aumentar el stock futuro de cabezas (además de crear condiciones acordes para este ganado). Para esto, naturalmente, es fundamental el rol de los vientres. Cuantos más vientres existan, más grande es el stock futuro. Por lo que desinvertir, en este sector, es liquidar estos vientres.
La respuesta al segundo interrogante es, técnicamente, que la curva de oferta de carne vacuna tiene “pendiente negativa” en el corto plazo. Es decir, que a menor precio, la oferta de carne será mayor, de nuevo, en el corto plazo. Esto ocurre ya que, si existen precios bajos (por la intervención del Estado o podría ser también por factores externos), y a su vez el productor piensa que las políticas adoptadas van a continuar en el futuro, éste va a aumentar "hoy" la liquidación de ganado, incluyendo vientres (desinversión). Agregando la suma de todos los productores que piensen de esa forma, esto aumentará la oferta de carne. Con el mercado cerrado a la exportación, el precio se determina por la interacción de oferta y demanda doméstica. Luego, el aumento en la oferta mantendrá el precio bajo, compensando la alta demanda dada por el bajo costo del producto. Todo, en el corto plazo. El efecto es aún mayor cuando las tierras de pasteo del ganado son cultivables, aumentando más aún el costo de oportunidad de producir carne, desincentivando todavía en mayor medidad la producción.
Esto fue lo que ocurrió en la Argentina, primero las políticas no afectaron la inversión de los productores pecuarios por el contexto de crisis y la situación de emergencia; pero después, al perpetrarse, los incentivos a producir bajaron y el horizonte de continuidad de esas políticas, tuvieron como consecuencia la desinversión de los ganaderos. Esta última, vía el aumento en la oferta como fue explicado, mantuvo bajo el precio de la carne por un tiempo.
Pero en el “largo plazo”, momento al que llegamos en estos días, la destrucción del stock actual por la liquidación pasada de vientres genera escasez de carne. Esta reducción en la oferta, al precio bajo, genera un exceso de demanda, que deriva en el aumento del valor de la carne que hoy se observa. Éste, es el efecto final de las decisiones adoptadas en el pasado, que se extenderá en el tiempo.
Como vimos, políticas que desincentiven la producción de carne tienen un efecto particular en su mercado, distinto a los de otros bienes. La carne para ser consumida requiere años para ser producida, y la que está "lista", hay que volcarla al mercado. Por esto, las consecuencias de shocks actuales, recién se verán en el “largo plazo”. Sin embargo, como analizamos, el efecto de corto plazo tiende a ser diferente. El gobierno, al establecer las políticas que provoquen desinversión en el sector, en un primer momento observa la etapa de liquidación de ganado y consecuente aumento de la oferta. Al ver los resultados (precio bajo y mucha oferta), no tiene incentivos a cambiar la dirección. Esto hace que la mala política perdure en el tiempo, al igual que la desinversión y las consecuencias nocivas para la industria y los consumidores.
jueves, 11 de marzo de 2010
Causas del aumento del precio de la carne. ¿Por qué ahora?
Etiquetas:
carne,
comercio,
inflación,
microeconomía,
política agropecuaria
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