Con la introducción del euro en el año 2001, los países integrantes de la “eurozona” relegaron su soberanía monetaria ante un ente supranacional, el Banco Central Europeo (BCE), con la tarea conservar el valor de la moneda y así la estabilidad en los precios. Además de la idea de una convergencia veloz impulsada por la integración, el respaldo teórico detrás del Euro viene dado por la neutralidad del dinero en el largo plazo, por lo que la política monetaria no tiene efectos reales en ese término. Los problemas de estos días dentro de la Unión Europea (en los infelizmente llamados PIGS) fueron desde un principio advertidos por los críticos de la moneda común. La creación del Euro dejaba huérfanos a los estados de herramientas monetarias, limitando el accionar de corto plazo y afectando en mayor medida a los países relativamente más pobres (y con menor fuerza política para influir en decisiones económicas del BCE). Las posibles soluciones propuestas por economistas a las dificultades macroeconómicas actuales en éstos también pasan por la política económica como instrumento para aumentar la competitividad. Esto alimenta la incertidumbre en la moneda, siembra dudas en los futuros ingresantes a la eurozona, y como consecuencia se observa la depreciación del Euro del último mes.
Analicemos primero las causas teóricas de las crisis reales y fiscales de los países en la mira.
jueves, 25 de febrero de 2010
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